Por: Violeta Ese
Desde niños, los cuentos de hadas nos enseñaron que un beso era la máxima representación de amor, capaz de romper cualquier encantamiento. Recordemos cuando el príncipe Felipe lucha contra los poderes de la bruja Maléfica para romper el hechizo de la Bella Durmiente con un beso de amor, mientras que en la historia de la Bella y la Bestia juntan sus labios para celebrar la transformación del príncipe.
El beso es un acto instintivo para manifestar cariño, incluso amor. Aunque su origen es incierto, su significado se ha transformando con el paso del tiempo. No fue hasta el siglo VI que en Europa su práctica fue más allá que una demostración de afecto familiar, y se convirtió en el arte de besar al ser amado; el Kama Sutra, antiguo libro hindú, clasifica 30 formas de besar; durante la Edad Media, un pequeño beso implicaba matrimonio; sufrió la censura durante la Revolución Industrial; y en el siglo XX, en los años 60, fue la muestra más dulce e inocente de rebeldía. Por otro lado, en la cultura celta este placer terrenal tenía dotes curativos.
El ser humano está
diseñado para besar. Cerca de 34 músculos se ponen en funcionamiento mientras
besamos, y por cada demostración de afecto perdemos cerca de 12 calorías. Por
otro lado, activa la circulación sanguínea y ayuda a disminuir la presión
arterial y el colesterol. Estudios
afirman que besar estimula la regeneración de la piel disminuyendo la formación
de arrugas. Dicen por ahí que no hay mejor cura que el amor, y es que al besar
fortalecemos nuestro sistema inmunológico y mejoramos nuestro estado anímico.
Además de robustecer el lazo con
nuestra pareja, este acto nos provoca una sensación de bienestar debido a que
se genera la liberación de endorfinas. En los labios aflora el deseo y se
activa la oxitocina, hormona del enamoramiento que nos hace sentirnos
embrujados por los efectos del amor. Y si los besos son húmedos, mejor; por
medio de la saliva el hombre transfiere a la mujer testosterona, el cual
provoca apetito sexual y es justamente ahí donde surge la “química” en la
pareja. Este intercambio de saliva no sólo tiene una intención sensual, nos
ayuda a mantener una dentadura limpia y sana, ya que durante la danza de las
lenguas, éstas también fungen como eficaces limpiadoras de enzimas y microbios.
Besar es un acto para muchos
conocido y que llevamos a la práctica sin ningún pudor en la vía pública,
existen lugares donde besar y tomarse de la mano está prohibido debido a que se
considera un acto íntimo que incumbe sólo a dos personas. Los lugares son:
Dubai (Emiratos Árabes Unidos), Iowa y Mariland (Estados Unidos), Malasia
(Asia) y Guanajuato (México).
Ya sea estilo hollywoodense, francés
o de trompita, el beso nos beneficia física y emocionalmente. Al besar, no
olvidemos las palabras de Tristán Bernard “El primer beso no se da con la boca
sino con la mirada”.
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