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miércoles, 30 de julio de 2014

Las venus amorosas

 

Por: Flor Khaleesi

Tener sexo, hacer el amor, fornicar, darse un revolcón ¿cuál es la diferencia? Como lo quieras llamar, es evidente que nuestra cultura, desprendiéndola desde una perspectiva geográfica y colocándola en una línea del tiempo, ha favorecido y seguirá favoreciendo la posición de los varones en casi todos los ámbitos de la vida, la sexual no se queda atrás.

Padres de familia cuidan a sus hijas para que posterguen su primer contacto sexual y lleguen puras a la vida marital. Custodiarán la virginidad de sus “bebés adolescentes” aunque éstas se esfuercen por proyectar su recién desarrollada figura para romper esa pequeña membrana y obtener el título de “mujer”.

Caso contrario, cuando se tiene un varón en la familia, el orgulloso padre querrá confirmar su hombría en cuanto el puberto presente bozo, esa pelusilla que parece suciedad sobre el labio y que indica que se está convirtiendo en hombre. Mientras, la madre intentará castigar los instintos reproductivos de su niño al prohibirle que se manosee, el padre no vacilará en llevarlo a un lugar de la vida galante para que una experta confirme su heterosexualidad. No importa quién sea o cómo se vea, todas suman.

No todos los casos son tan extremos, hay familias que otorgan libertad sexual a sus hijos e hijas bajo una cultura de sexo seguro. A pesar de esto, las mujeres rara vez podrán alardear de sus aventuras amorosas sin restar puntos. Para el colectivo popular hay dos tipos de putas; las que cobran y las que, sin restricción social, gozan activamente su sexualidad sin percibir precio alguno. Éstas últimas son las peores.

Sin embargo no todo es color azul, el mundo también tiene tonalidades rosas. Imaginar un lugar en donde los padres promuevan la sexualidad de sus hijas y construyan un espacio para que ellas puedan vivir su sexualidad libremente puede parecer un tabú. En el Reino de Camboya, país ubicado en la península Indochina, exótico no sólo por su riqueza natural, sino también por ser madre de una tribu con una tradición bastante particular: los kreung.

En esta tribu, cuando las hijas alcanzan la edad de la adolescencia, los padres les construyen una choza del amor. Son pequeños refugios individuales, a los alrededores de sus casas, en donde las adolescentes puede pasar gran parte del día y noche con diferentes chicos hasta que encuentren el verdadero amor y casarse. El objetivo es fomentar relaciones duraderas y amorosas. Y aunque parece una idea descabellada, esta tribu tiene una tasa nula de divorcios y de violaciones.

Mientras tanto, en un país en desarrollo como México, en 2012, por cada 100 matrimonios se presentaron 17 divorcios (INEGI – Instituto Nacional de Estadística y Geografía ) y cada 4.6 minutos se comete una violación sexual (CNNMéxico).

Comparando estos datos con las tasas cero de la tribu Kreung, tal vez debemos empezar a considerar que una cultura machista no está funcionando. ¿Recomendaciones?

miércoles, 26 de marzo de 2014

Sexo con Andrés

Fases de Julia Larotonda
Odiado y amado, el periodo menstrual es un móvil que, definitivamente, altera la vida de la mujer. Además de los cambios en el estado de ánimo y achaques físicos (como cólicos, aumento de temperatura corporal e hinchazón de vientre y mamas), también afecta nuestro calendario de actividades.

Pero, ¿cómo es que ese constante reclamo de la naturaleza por no fabricar niños puede hacer que cancelemos algunas citas, reprogramemos vacaciones o simplemente no queramos hacer nada?

En el sencillo mundo de los hombres da igual si es inicio, mediados o fin de mes. Para ellos cada día es exactamente lo mismo. Las chicas, al igual que las culturas antiguas, estamos sincronizadas perfectamente con el calendario de “nuestros días”. El ciclo menstrual es tan importante que, aún sin haber sangrado, hay cambios físicos y emocionales.

Investigadores de la Universidad Umm Al Qura, Arabia Saudita, publicaron en el diario saudita Al-Watan que durante los últimos 13 días del periodo menstrual las mujeres, en edad fértil, deben evitar tomar decisiones cruciales debido a que se debilita la capacidad para la producción de ideas, la planificación, las estrategias, la organización, las iniciativas y autocontrol. No es de extrañar que durante esta etapa muchas chicas rompan con sus novios o le pidan el divorcio a su tal por cual.

Y hablando de novios y maridos, un problema que las féminas enfrentamos constantemente es andar querendonas y traer la marea roja. O simplemente, por fin nos conceden una romántica “sorpresa” y, tal dicta la ley de Murphy, andamos de sangronas.

El problema realmente puede ser un beneficio. Si bien a la mayoría de los hombres no les molesta la intimidad durante esos días, la pregunta es si tú te sientes cómoda.

  • Lo primero que debemos saber es que tener relaciones sexuales durante la menstruación es algo natural y de ninguna manera afectará nuestra salud o la de nuestra pareja. Todo lo contrario, la actividad física vigorosa nos ayudará a reducir los síntomas naturales de la regla, pues las contracciones uterinas y la vasocongestión ayudan a disminuir los dolores de espalda, la inflamación pélvica y los famosos cólicos.

  • En estos días es cuando más puedes hacer feliz a tu chico. Durante el periodo se favorece la respuesta orgásmica al haber mayor concentración de sangre en los órganos sexuales y, por tanto, una mayor excitación por la sensibilidad generada. La terapeuta y educadora sexual estadounidense, Laura Berman, indicó que muchas mujeres disfrutan más del sexo cuando están menstruando debido a que se da una mayor sensación de saciedad en las áreas pélvicas y genital, que ayuda a la excitación.

  • Si pensabas que tu chico podría estar molesto por esta situación, recuerda que para él es más cómodo. La menstruación resulta ser un excelente lubricante que permite un sexo húmedo, caliente y sin dolor.

  • Si te gusta tener el control es el momento idóneo. En estos días tú mandas y decides con qué posiciones te sientes más cómoda. Tus órganos pélvicos generalmente están algo hinchados durante la regla y es recomendable evitar penetraciones muy profundas. Y como tú eres quien da las ordenes, un masaje erótico hará que liberes más endorfinas y te olvides de los pequeños detalles del periodo.

  • Lo que no debes olvidar es que siempre debes tener sexo protegido. La menstruación no es garantía de no embarazo. Muchas chicas presentan un pequeño sangrado durante la ovulación (el periodo más fértil) y suele confundirse con el sangrado menstrual. Si caes en esta confusión y no te cuidas, seguro en nueve meses te llega un regalito que usa pañales, además de correr el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual (STD).

Nota: Las presentes imágenes se obtuvieron de la red. Si el autor de algunas de éstas fotografías está en desacuerdo con el uso que provee en el blog, favor de anunciar su petición para ser removidas de inmediato. Enviar solicitud a melissa.limon@interpress.com.mx






miércoles, 4 de diciembre de 2013

El contradictorio mundo femenino

 
José Manuel Peñalver. Obsesión.

Por: Acuaria Fischer

El mundo interior femenino es un universo caótico lleno de altibajos emocionales y cambios físicos constantes. Ser mujer exige mucho autocontrol para mantenerse “estable” y pasar como “normal” en el mundo exterior.
Todas las mujeres vivimos regidas por un ciclo que obedece a un sistema hormonal que nos hace cambiar cada semana. No es casualidad que en un mes tengas cuatro personalidades y aún así tengas que mantener íntegra la personalidad dominante que te define.
Sin importar lo que quieras hacer de tu vida, la naturaleza no se olvida de que eres chica, por tanto, te hará un recordatorio constante y en particular cada mes de que tu cuerpo, tu hermoso cuerpo, puede gestar bebés. Por ello los cambios de humores, los dolores físicos, el cambio de actitud y ese sentimiento maternal que, aunque digas que no quieres tener hijos, no puedes escapar de sentir ternura. No sólo te enternecerás con los niños pequeños, fíjate cómo cuidas a tu mascota. Cualquier cachorrito te derrite al grado de decir en voz alta ¡Mi vida, está lindísimo, lo amo! La maternidad está incrustada en tu genética. Una prueba más es la forma en que tratas a tu hombre, te apuesto que su apodo cariñoso está en diminutivo: pollito, cosita, chaparrito, gordito.
Esa es la parte “tierna”, ¿qué sucede con el lado oscuro de esa chica “estable” y “ordenada” que hace una lista para cubrir todos sus pendientes del día?

Semana 1. La de la mala suerte
Te levantas un día y descubres que el despertador no sonó y ya vas atrasada al trabajo. Tu cabello, que ayer te hizo quedar muy bien, hoy es un desastre en sí mismo. Está graso y tiene su propia personalidad y se ha declarado tu enemigo. Eres torpe, todo se te cae de las manos y no puede faltar que la taza de café se te resbale y ensucie la única blusa blanca que te quedaba limpia. Un dolorcito en la parte baja de la espalda empieza a ser constante, le seguirá un agudo dolor de cabeza y la sensación de que el mundo está en tu contra. Y eso que todavía no llegas al trabajo. Te sientes menos atractiva y, ¿qué crees? Lo eres, ante los varones segregas un olor que dice que en este momento no eres fértil. Triste, pero cierto.

Semana 2. La que sangra y no se muere
Lo primero que haces al sonar el despertador es meterte a la ducha y asearte. Tienes que escoger con mayor cuidado tu ropa debido a que estás un poco inflamada, quizá con algo de acné y tus senos algo sensibles al encaje. Tu temperatura corporal sube y probablemente comas cosas dulces o saladas sin detenerte. ¡Cuidado! Tu carácter se encuentra en la cuerda floja y pobre de aquél que te diga que tu humor alterado se debe a que andas en tus días, porque no llegará vivo a su cubículo y tú estallarás en llanto sin causa aparente, aunque dentro de ti todo tenga sentido.

Semana 3. La espiritual
La paz. No más tampones ni dolorcitos picantes en el abdomen. Llega una resignación agradable. Disfrutas de tu cuerpo, de la sensación de bienestar y al momento de ir al armario te vistes algo recatada, con colores claros y maquillaje natural. No te interesa el sexo y te molesta el tema. Ves a tus compañeras, las que traen escote, como unas cualquieras ofrecidas. Estás en contacto con tu maravilloso mundo de paz y armonía asexuada. Te das cuenta de que el mundo es superficial y vano. Las revistas venden sexo, belleza y exigen mucho a las mujeres para verse fantásticas, pero tú estás fuera de todo mal. Esta fase no durará mucho, sigue la ovulación.

Semana 4. Sexy cazadora
Esta nena está lista para cazar. Maquillaje cargado, ropa entallada, buen humor y todos los hombres te parecen atractivos. Tienes energía para un maratón y no te cansas de ver lo guapa que te ves frente al espejo. ¡Sexo, sexo sexo! Pongas lo que te pongas lucirás radiante y tu pegue estará al máximo, es momento de poner celoso a tu chico. Pero cuidado, esta semanita es tramposa, la naturaleza te dota de las hormonas necesarias para segregar sex appeal por donde tus tacones pasen, ¿sabes por qué? ¡Porque quiere que seas madre!

Ahí está, cuatro personalidades en un mes. Nuestro mundo femenino, como puedes ver, es algo caótico, pero ahí radica su maravilla. Vivimos en dos tiempos, el calendario del mundo y tu propio calendario. Puedes ser lo que tú quieras, siempre en movimiento, siempre cambiante y desafiante. Comprende tu ciclo menstrual y anota cada sensación que tengas, aprenderás mucho de ti misma. Úsalo a tu favor, detecta bien tus facetas y juega con ellas, te aseguro que a tu chico le encantará y a ti también.

Nota: Las presentes imágenes se obtuvieron de la red. Si el autor de algunas de éstas fotografías está en desacuerdo con el uso que provee en el blog, favor de anunciar su petición para ser removidas de inmediato. Enviar solicitud a melissa.limon@interpress.com.mx

miércoles, 23 de octubre de 2013

Mujer ¿Qué tan alfa eres?


La maja desnuda. Francisco de Goya. 1790-1800
Por: Acuaria Fischer

En el reino animal, todos los mamíferos se distinguen por ser criaturas que interactúan entre sí. La sociedad humana no es la excepción. De manera natural, nos manejamos por líderes o alfas, que no es otra cosa que una estructura que la naturaleza decidió para ordenar las relaciones y garantizar la sobrevivencia de la especie.

Antes de definir si eres una mujer alfa o no, aquí una breve explicación sobre quién es cada uno y cómo funciona en la naturaleza, tan parecida a la naturaleza urbana:


Alfa: El que guía y protege. Entre los animales suele ser el más fuerte y poderoso. El único que tiene derecho a aparearse, así como a comer primero. En la sociedad humana es quien manda, provee y decide cómo deben organizarse los deberes. Es el de la oficina aparte.


Beta: Es el individuo seguidor, el que espera el segundo turno para alimentarse. El beta tiene la oportunidad de rebelarse. Es su decisión mantenerse como seguidor o reclamar una escala más alta, aunque el costo es riesgoso, si no logra ganar, puede perder la vida en el intento.


Omega: Este es el individuo que ni siquiera puede ser beta. Está condenado a obedecer y no reproducirse. Comerá siempre las sobras ya no del alfa, sino del beta. Es el seguidor de seguidores.


Gama: Son pocos los que existen. Es el que decide aislarse por voluntad propia del grupo y ser un solitario. En ocasiones, forma su propio clan con betas que fueron expulsados o con alfas destronados. Tiene la capacidad para ser lo que sea. Por lo regular, prefiere ser un ermitaño.


La hembra alfa, término acuñado por Marian Zalzman, estratega de comunicación, dio el “concepto” gracias al nuevo prototipo de mujer que decide no quedarse detrás de su hombre.

Una alfa es aquella fémina libre, independiente emocional y económicamente, que gusta cuidar su apariencia, tomadora de las decisiones importantes en su hogar y trabajo y, por si fuera poco, es proveedora.


Desde antes de que este concepto surgiera (1980), siempre ha habido mujeres líderes, pero permanecían en la sombra o su trabajo no era mencionado, ahora, con la igualdad de géneros, esta mujer es cada vez más común de encontrar, al grado que desbancan a algunos machos alfas en el área laboral y doméstica. Si no, fíjate, las mujeres de hoy, que son madres solteras, no necesitan un varón para que provea por ella y sus hijos y no lamentan la pérdida del hombre ausente.


Otro aspecto importante de estas hembras y que psicólogos y gurús de las relaciones recomiendan a las betas imitar es que, una hembra alfa:

No siempre está disponible. Si le gusta un chico y la invita a salir en un horario donde ella ya tiene planes, no los cancelará. Agendará una cita para cuando ella tenga tiempo.

Suele tomar la iniciativa. No se andan con rodeos. Les aburre esperar y tienen mejores cosas qué hacer que entrar en el jueguito del estira y afloja. Le hace ver al hombre, desde el principio, que ella marcará las pautas sobre cómo debe ser tratada.


·  Disfruta su sexualidad. No suele sentirse atraída por el común de los ejemplares masculinos y peor cuando caen en el básico protocolo de conquistas. Los “regalitos” no les llaman la atención. Recuerda que ella puede darse esos regalitos cuando quiera.


·  Es segura de sí misma. Los celos no ocupan su mente y en caso de que le gane la emoción, saben cómo liberarse del drama.

   Autocontrol. No persigue o acosa a su chico. Sabe quién es ella y si él no la valora, ya habrá alguien que sí.


·   Le gusta arreglarse y ser admirada por su buen gusto, aunque no es sensible a criticas.


·   Ama su espacio y al igual que su colega, el macho alfa, protege su territorio.


·   Sabe cuándo ser emotiva y cuándo no.


Estas características hablan de una mujer que está al tanto de sus emociones y no teme decir “no”. Sabe que su lugar en la vida es elegir y no ser elegida.

Las betas, por el contrario, son dependientes mental y económicamente de un hombre. Por su inseguridad, creen que tienen que soportarlo todo para que él se quede a su lado. Incluso ser madre sin desearlo.

Es cierto que sentirse querida es un tema que a todas interesa y caemos en esa parte tormentosa llamada “complacencia”, que, aunque no nos guste admitir, como beta se disfruta del rol de víctima.

Muchas mujeres alfas pensaron que eran betas, hasta que las circunstancias las obligaron a salir adelante. El secreto, tomar las riendas de tu vida. Nadie merece depender de nadie.


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miércoles, 16 de octubre de 2013

No te apenes ¡Mastúrbate!


Por: Flor Khaleesi

Muchos son los mitos que existen acerca de la masturbación. Seguramente alguna vez habrás escuchado que si lo haces te salen pelos en la mano, adelgazas y hasta te quedas ciego. Si esto fuera verdad, todos seríamos esbeltos, estaríamos en un mundo de invidentes, con trenzas y crepé en las manos.

Más que temerle, tenemos mucho que agradecerle a la masturbación, para empezar, le brindas placer y amor a la persona que más amas: tú.

Hacerse la manuela trae muchos beneficios a la salud física y mental, además de que no cometes acto de infidelidad en caso de contar con una pareja.

La masturbación es un acto natural del ser humano y otras especies animales. Su esencia principal consiste en tocarse a sí mismo, desde los órganos genitales hasta otras zonas erógenas como los pezones a fin de obtener placer del tipo sexual.

Esta deleitante costumbre es tan común, que estudios científicos indican que 7 de cada 10 hombres adultos y 5 de cada 10 mujeres adultas la practican con regularidad, aunque no lo acepten.

Masturbarte te ayudará a prevenir la aparición de cáncer, incrementar la potencia sexual, te dará mayor control sobre tus reflejos eyaculativos (obvio en el caso de los hombres), ayuda a fortalecer el sistema inmune y evidentemente mejorará tu estado de ánimo.

Recuerda, aceptar el goce de tocarse a sí mismo es indispensable para poder disfrutar de nuestra sexualidad y como tip, si quieres hacer gozar a tu pareja, primero tienes que empezar por gozarte a ti mismo. 


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miércoles, 14 de agosto de 2013

Orejas; el otro sexo femenino

 
 
Por: Acuaria Fischer


Pintamos el rostro, arreglamos el cabello y nos miramos de arriba a abajo frente al espejo antes de salir y mostrar nuestra imagen al mundo. Somos “pacientes” al escoger el calzado y los accesorios y es ahí, en los accesorios, cuando brindamos una minúscula atención a nuestras orejas.

Las orejas femeninas difícilmente han sido del todo reconocidas en la anatomía amatoria; los hombres aprecian las curvas, los ojos y hasta la piel, pero rara vez se escuchará a alguno decir: -¡Qué mujer! Tiene las orejas más hermosas-. Las pobres orejas, si reciben algún tipo de atención de su portadora, será para mutilarlas (hacerlas más chicas) o perforarlas y de paso, esconderlas debajo del cabello. Ninguna mujer recoge su melena para presumir exclusivamente sus orejas.

Es cierto que las curvas, como las caderas, la cintura y los senos tienen un propósito erótico. La mirada y las mejillas una intención psicológica. La nariz proyecta carácter. La boca, la sugestión de lo que hay más abajo y así nos podemos ir con cada parte del cuerpo, pero, si lo pensamos, las orejas quedan excluidas, pareciera que su único propósito es escuchar. Estudios recientes del comportamiento sexual revelaron que las orejas no sólo están para oír, durante la excitación, los lóbulos se hinchan y se llenan de sangre, lo que las hace en extremo sensibles al tacto y al gusto.

Algunas mujeres afirman que el clítoris está en las orejas, según la metáfora, se daba la interpretación de que todo acto sexual inicia con palabras "dulces", pero con los datos revelados recientemente y aportaciones de Alfred Kinsey, uno de los pioneros del estudio sexual humano, este tropo retórico podría tener otro significado; pues chupar, besar, incluso morder los lóbulos durante las relaciones sexuales puede desencadenar en orgasmo.

La mujer ha sido objeto de símbolos en el transcurso de la historia, y sus orejas han participado en múltiples interpretaciones, por ejemplo, al tener un “hoyuelo” en su centro inevitablemente ha sido comparado con los genitales femeninos, por ello, en algunas culturas, la mutilación de las orejas sustituía la ablación de la mujer.

En el antiguo Egipto, la mujer adúltera era castigada cortándole las orejas con un cuchillo afilado, mientras que en tribus africanas, una mujer llevará largos pendientes para mostrar a su sociedad que es una mujer casada y por ende respetable, cuando el marido muera, hasta ese entonces podrá quitarse los accesorios, que incluso llegan a pesar un kilo cada uno. La mitología habla también de las orejas, se dice que Karna, hijo del dios hindú del Sol, Surya, nació de este órgano. Buda también nació de la oreja de su madre, manteniéndose virgen durante su concepción. ¿Será similar con la Virgen María?

Otra representación que tienen las orejas es que en ellas se puede leer la sabiduría. Un hombre, leyeron bien, mas no la mujer, con lóbulos largos, tiene un conocimiento ancestral. ¿Ya vieron las orejas de Buda? 

En la modernidad occidental, las orejas han sido objetivo de perforaciones sin control y su sensibilidad como un órgano que también puede recibir placer ha quedado prácticamente en el olvido.

Quítense los pendientes y díganle a su pareja que les dé un rico masaje de orejas, en una de esas y encuentran sensaciones que quizá no conocían.

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miércoles, 24 de julio de 2013

¿El cabello hace a la mujer?




Por: Acuaria Fischer


Rubia, morena, castaña o pelirroja es la forma en que se describe a una mujer a simple vista. Lo primero a lo que echamos ojo es al color del cabello seguido por el largo o corto.
El antropólogo Desmond Morris ha investigado concienzudamente el significado de la cabellera femenina en todas las fases de la historia humana. Para empezar, plantea la pregunta ¿Por qué les crece tanto? ¿Tiene el largo algún significado inconsciente? La respuesta, quizá evidente para muchos, es la siguiente; la cabellera es lo que dota a la mujer de personalidad y atractivo.
La cabellera femenina representa en la sociedad, sobre todo en la religión, la conducta que el hombre tiene sobre sus deseos e impulsos sexuales. El cabello ha sido motivo de estrictos tabúes que recaen sobre sus portadoras, ya que ellas son las poseedoras de las agraciadas melenas y generan, aunque no busquen, las más bajas pasiones. Por tanto, si quieres conocer una cultura, no mires a sus hombres, contempla a sus mujeres y lo sabrás todo.
Ejemplo de ello son las musulmanas, donde en casos extremos rapan su cabellera y la cubren con una peluca, o bien, sólo pueden mostrar sus cabelleras en el interior del hogar y en presencia del esposo. Si un mechón de cabello llega a juguetear saliéndose del hiyab andando en la calle, una autoridad religiosa puede incluso golpearla en señal de castigo y advertencia a mantenerse alerta. Sin irnos más lejos, nuestra religión católica hace más o menos lo mismo a aquellas mujeres que deciden dedicar su vida a Dios, de inmediato son castradas en su cabellera, manteniéndolo corto, mutilando metafóricamente su sexualidad y lo que resta de cabello es cubierto por un velo. Cortar los cabellos de una mujer representa, en el aspecto psicológico, la pérdida de la identidad y la falta de motivos. Muchas mujeres se mutilan a sí mismas cuando pierden algo valioso en su vida. El cabello es un lienzo de expresión.
Las trenzas, las coletas y los moños son decorados que se han mostrado en piezas de barro antes de nuestra era. El cabello es la parte del cuerpo femenino que permite la experimentación, gracias a él, la féminas muestran su personalidad, tipo de cultura, estatus social y estado de ánimo.
Se sabe que una mujer con el cabello corto y holgado transmite un mensaje de despreocupación y de carácter activo, representando a un joven adolescente intrépido y coquetón. Una mujer con el cabello largo y recogido de forma estricta implica una personalidad política e inaccesible. Al contrario del cabello largo y suelto, para muchos, indica pobreza de espíritu, pero para otros, desenfado y libertad, es la señal perfecta para los hombres de que pueden acercarse y no ser rechazados.
No todo queda en el peinado ¿Qué sucede con el color?
Es cierto que en el mundo hay más castañas que rubias y más rubias que pelirrojas. Las favoritas desde los tiempos inmemorables han sido las mujeres de cabellos claros, pero ¿a qué se debe esta predilección? A la necesidad que "comos humanos" tenemos a hacer uso de lo simbólico.
El color claro representa la pureza, la suavidad y la luz. La inocencia y lo que debe ser custodiado. Una mujer rubia siempre desprenderá en el proveedor / protector esa sensación de cuidado y delicadeza, mientras que la mujer de cabello oscuro representa lo maduro, lo sombrío y hasta lo desafortunado. La mujer pelirroja, sin embargo, es la rareza, para muchos excitante, para otros, aterrador, ya que le fue heredado, gracias a la superstición medieval, una relación estrecha con el demonio y las artes negras.
Ahora bien, la diversidad y el avance que hemos tenido como sociedad ha permitido que las mujeres hagan con su cabello lo que mejor les acomode. Poco a poco, la cultura global en la que vivimos se ha ido desprendiendo de tabúes que marcaban a las mujeres por el sólo hecho de tener un color de pelo y un largo en específico. Aunque hay cosas que no cambian, ahora son más las rubias artificiales sobre el planeta ¿será que la escasez de hombres proveedores nos obliga a disfrazar nuestros cabellos para encontrar una pareja estable?
Seguramente la mayoría de las mujeres que lean este artículo serán de cabellos oscuros, no nos sintamos mal, la parte positiva de nuestro color es que representamos la fuerza, lo misterioso y lo infinito del espacio. Pensemos, fueron las morenas quienes dieron pie al poder femenino. Si decides teñirte el cabello que sea para jugar con tu apariencia y divertirte con ella, no por sentir la opresión de que no serás elegida. Después de todo, buscamos lo mismo; ser nosotras mismas.

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miércoles, 10 de julio de 2013

Los sabores del sexo

 
Por: Violeta Ese 


Nuestros sentidos son la puerta al mundo; gusto, tacto, olfato, oído y vista conforman una herramienta eficaz para determinar lo que nos gusta o desagrada de nuestro alrededor.

La atracción va más allá de la belleza corporal y es que absolutamente todos los sentidos interfieren a la hora de escoger pareja ya que son capaces de provocar sensaciones y emociones casi indescriptibles. Muy bien dicen que el amor entra por los ojos, que el olor de tu pareja es el más delicioso perfume y que no hay mejor sensación que palpar el cuerpo de tu ser amado, pero, ¿qué pasa con el gusto?

El sentido del gusto se encuentra en la lengua y está dotada de aproximadamente 10,000 papilas gustativas, las cuales permiten que un ser humano identifique los sabores de acuerdo a las cualidades químicas de lo que está degustando. 

En situaciones más íntimas, la experiencia sensorial del gusto aumenta el deseo entre la pareja siendo el beso el preludio de la relación sexual.  Durante este primer intercambio de fluidos, el hombre transfiere testosterona a la mujer para aumentar su excitación. Cuando el sabor de la saliva es agradable, el disfrutar de este húmedo aperitivo puede hacer más placenteras las relaciones sexuales además de funcionar como un lubricante inagotable.

Si nos desplazamos un poco más abajo encontramos los genitales y es ahí en donde, además de la penetración, toma lugar el sexo oral: la estimulación de los genitales con los labios, la lengua e incluso los dientes.

Asumiendo que se tratara de una pareja heterosexual, cuando el hombre es el receptor del sexo oral, la máxima estimulación sensorial gustativa para la mujer es la eyaculación. El semen puede tener diferentes sabores de acuerdo a la alimentación; cuando la dieta es rica en grasas, picantes, pocos alimentos naturales y, además, fuma y bebe, la tendencia de su sabor seminal será poco agradable. Al contrario de los que comen frutas y verduras, cuyo sabor será insípido. Por otro lado, aquellos cuya dieta tiene altos niveles de azúcares tendrán, naturalmente, un sabor dulce y quienes sean adoradores de las carnes rojas tendrán un sabor agrio.

No es muy diferente en las mujeres. El sabor y la consistencia del flujo vaginal también depende de sus hábitos y la alimentación. El consumo de alcohol y tabaco provocan un sabor amargo; las carnes rojas y complejos vitamínicos hacen al flujo agrio; en tanto que las bebidas azucaradas, hidratos, pasteles y helados aportan un sabor dulce. Para tener una experiencia gustativa agradable y suave hace falta tener una dieta rica en frutas y verduras.
Disfrutar el sabor de tu pareja maximiza la actividad sexual. Degustar cada milímetro de su piel puede llevarte a una explosión de sabores que seguramente querrás volver a probar y en esta práctica no hay lugar para el miedo a la experimentación. Aunque algunos piensen que lo natural es lo mejor, siempre podemos intensificar la estimulación con otros líquidos que no precisamente sean producidos por nuestro cuerpo; lubricantes de amplia variedad de sabores, miel, chocolate líquido, etc.

Lo importante es que tengamos en mente que recibimos la estimulación sexual a través de los cinco sentidos. Si hacemos uso adecuado de cada uno de ellos, seguramente aumentará nuestro deseo hacia la pareja. Al final de cuentas, el amor realmente es ciego y la unión mente-cuerpo hacen de nosotros todo un universo por explorar. 


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miércoles, 19 de junio de 2013

Hombres, el tamaño sí importa

 

Por: Violeta Ese

Dicen que la primera impresión es lo que cuenta y no hay momento más angustiante para algunos caballeros y gratificante para otros que, cuando la chica con quien planean intimar por primera vez, realiza un escaneo de arriba hacia abajo. Algunas con sutileza detienen la mirada en esa parte media, otras, simplemente no controlan su expresión. Si aún no te queda clara de qué parte media hablamos, aquí la respuesta: el pene.

Los hay anchos, delgados, largos, cortos, enterrados, con o sin prepucio, rosaditos, morenos y oscuros. Sin importar sus características, este músculo es la identificación por excelencia del “ser hombre”, por lo que es signo, para sus portadores, de virilidad, fuerza, potencia y, por supuesto, placer. No hay hombre que no quiera hacer cantar una opereta a su pareja durante la actividad sexual, trofeo por el buen uso de su herramienta. Sí, esa herramienta cuyo tamaño y grosor es la obsesión para casi todos hombres del planeta.

Las mujeres tomamos una postura compasiva ante aquel macho que se siente defraudado por ese rincón viril al que le ponen nombre y hasta personalidad. ¡Algunos incluso hablan con él! Sin importar las palabras féminas de consuelo, la inseguridad y el nerviosismo pueden hacer que el pequeño “Killer” pierda ánimos y empiece a cabecear. Y es que no hay palabras que ayuden, pues aunque se repita mil veces que “el tamaño no importa”, también es cierto que del “dicho al hecho hay mucho trecho”.

La realidad es que el tamaño del pene no importa sólo si nos tomamos el tiempo para reflexionarlo, ya que buscamos, nosotras, compensarlo con el desempeño, entusiasmo o utilería. Pero a golpe de ojo, un pene protuberante siempre le dará un atractivo extra a su portador. Que lo sepa usar es otra cosa.

De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Canberra en Australia, un pene grande siempre dará puntos a favor en la selección instintiva de pareja de una mujer. Un total de 53 siluetas masculinas fueron proyectadas a 105 mujeres de edad promedio de 26 años; se les pidió que calificaran del 1 al 7 a cada uno de los cuerpos según su atractivo y dio la casualidad de que aquellos cuerpos con puntajes más altos tenían un pene notable. Claro está que también fueron evidentes ciertos comunes denominadores como una alta estatura, espalda ancha y cintura angosta. 

Biológicamente un genital grande tiene más posibilidades de concebir. Entre los primates, una hembra se reproduce con diferentes machos y sólo aquel esperma predominante será el afortunado en fertilizar el óvulo, por lo tanto, mientras mayor capacidad de albergue tenga en los testículos mayor será la expulsión de semen. El hombre tiene los testículos más pequeños entre los primates, sin embargo, no se ve envuelto en ese embrollo de “competición espermática”.

El ser humano posee el pene más grande proporcionalmente entre los primates, además, tiene un aditamento especial que le permite expulsar de la mujer el semen ajeno en un 95% y funciona como un jalador-limpiador: el glande. Durante la relación sexual, el pene se encarga de limpiar la zona para garantizar que sólo sus espermatozoides tengan acceso al óvulo. En esta situación, mientras más ancho y largo, mejor se hará la limpieza.

Visiblemente, siempre se nos harán más atractivos unos genitales más grandes de lo que estamos acostumbradas a ver, pero sin llegar a la exageración, un órgano masculino demasiado grande puede ser intimidante e incluso infundir miedo a la receptora.

Más allá de que “el amor entre por los ojos”, realmente no existe un tamaño ideal, depende de cada mujer. Habrá quienes los prefieren cortos pero anchos, o quienes no les importe que sea como un fideo pero que sea largo. Al final de cuentas y sin dar tantos rodeos, para las mujeres el sexo no sólo es físico, también es mental y omitimos ciertas cosas si el hombre sabe compensarlas con otras.

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